Web oficial del Ayuntamiento de Santoña
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El arte del "vaivén" en una cazuela de barro. Una receta magistral donde los bocartes se funden con el aroma del ajo dorado y el toque justo de guindilla. Descubre el secreto de una salsa perfectamente ligada que es puro sabor a tradición santoñesa.

Si hay una receta que define la maestría de la cocina de Santoña, es esta. No se trata solo de cocinar, sino de interpretar el producto. El uso de la cazuela de barro y el movimiento constante para ligar la salsa exigen esa destreza que ha pasado de generación en generación en las casas de la villa.
El resultado es un plato con una textura sedosa y un equilibrio perfecto entre el picante de la guindilla y la nobleza del bocarte. Un clásico imprescindible para los amantes del buen comer que buscan la esencia más pura del Cantábrico.
INGREDIENTES:
PREPARACIÓN: En una cazuela, a poder ser de barro, se pone el aceite a calentar con los ajos partidos en lonchas finas, y un poco de guindilla, cuando los ajos han tomado un bonito color dorado se sacan del aceite con la guindilla y se reservan. La cazuela con el aceite también se retira del fuego.
Los filetes de bocartes (anchos) pasados por harina se pone en el aceite, que habrá dejado enfriar un poco, cuidando que la piel quede hacia abajo y se empieza a darle un movimiento de vaivén, hasta que vaya ligando la salsa.
Para que la salsa quede bien ligada se necesitan diez minutos, para aumentar la salsa y que no quede tan gruesa se le va añadiendo unas gotas de agua y vino blanco, cuando la salsa está a punto, se añaden los ajos la guindilla, que se tenían reservados se les deja hervir unos minutos y se sirve.