Web oficial del Ayuntamiento de Santoña
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Santoña era en la antigüedad una isla y sus aguas vertían por esta parte de la playa, pero se cegó la salida del agua por la acción de los vientos, formando un banco de arena y una línea de dunas con vegetación que fueron impidiendo el desagüe hacia el mar y formaron así un istmo, que es la actual playa de Berria.
Playa de Berria

El fenómeno que describe—el cierre natural de la antigua salida de agua por la acción combinada del oleaje y los vientos—no solo unió a Santoña con el continente, sino que generó uno de los paisajes costeros más valiosos de Cantabria. La Playa de Berria es la manifestación de este proceso geológico dinámico, una lengua de arena fina que se extiende entre el imponente Monte Buciero y el complejo de marismas.
El sistema de dunas y la vegetación psammófila (amante de la arena) que se formó son cruciales, ya que actúan como la barrera protectora del ecosistema de la marisma interior. Estas plantas pioneras estabilizan la arena, sirviendo de refugio y zona de cría para diversas especies.
Este espacio es un delicado equilibrio entre lo terrestre y lo marítimo. La playa, orientada al Cantábrico, es un destino popular para el surf, mientras que la cara interior del istmo, hacia las marismas, ofrece un ambiente de remanso esencial para las aves migratorias que hacen parada en este humedal.
El istmo es la columna vertebral que define la identidad de Santoña. Es vital comprender la fragilidad de esta barrera natural y proteger su geomorfología y biodiversidad para asegurar la supervivencia tanto del sistema dunar como de la marisma que yace a sus espaldas. Berria es un tesoro natural que requiere de nuestra conservación.